miércoles, 11 de noviembre de 2009

El Cerro Pátapo, un eslabón olvidado


La ciudadela inmensa que se encuentra a solo 22 kilómetros fuera de Chiclayo empezó a cambiar a partir de su descubrimiento, cuando al trabajo dirigido por la Unidad Ejecutora Naylamp se inició con el objetivo de rescatar este complejo.

El momento gratificante llego cuando al retirar los escombros, encontraron los restos de una fortaleza impresionante, casas, escuelas, observatorios solares, murallas de hasta 7 m. de alto, en la parte media y alta del cerro e incluso un monasterio.
En donde también hallaron una enorme olla de cerámica que contiene el ajuar de una mujer joven con una edad de entre 17 a 21 años en donde se pueden apreciar como las mujeres nobles vestían, la ropa hecha de algodón y vestidos cortos, así como un gran número de otros artículos personales. La vasija de cerámica se encuentra en un edificio de piedra que fue de 2 metros de altura, a cierta distancia del centro de la ciudad antigua, esta zona está aún por ser completamente estudiado.

Y cuyas construcciones de piedra eran utilizadas en épocas de conflicto para defensa y control del valle.
Según la hipótesis del arqueólogo César Soriano, el sitio es único y su importancia se encuentra en que el período de tiempo que fue construido y ocupado fue durante el período inmediatamente después de la decadencia de la cultura Moche y durante la llegada de los Wari (Huari) en el año del 700. Se trata de un imperio que existía 250 años antes de la aparición de los Incas, que se extendieron por todo el Perú llevando con ellos su cultura y religión, dando a la gente un sentido cultural, en el que desarrollar.


Esta ciudadela inmensa de piedra que se extiende por más 5 kilómetros está registrado por el INC (Instituto Nacional de Cultura) como zona protegida del patrimonio nacional.
Los peruanos y sobre todo los Lambayequanos tenemos el deber de conservar, no solo por su valor histórico sino que en estos momentos se encuentra siendo olvidado por parte de nuestras autoridades locales quienes a menudos se muestran indiferentes y no hace nada para velar y proteger los recintos históricos, los cuales día tras día se vienen deteriorando y como esto no fuera mucho, también están siendo atacados por los ladrones de tumbas los cuales no dejan la conservación de la misma.

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